Ellos ya hicieron la parte difícil: sobrevivir. Todos están sanos, vacunados y con la ficha completa. Falta lo único que no podemos darles nosotros: una casa — definitiva o por un tiempito.
Por WhatsApp o el formulario. Nos contás un poco de vos, tu casa y tu ritmo de vida.
Coordinamos una visita. A veces es amor a primera vista, a veces hay que probar. Está bien las dos.
Firmás el compromiso de adopción responsable y listo. Nosotros seguimos cerca por cualquier cosa.
Un hogar de tránsito le da techo unas semanas mientras aparece su familia. Nosotros ponemos el alimento y el veterinario. Vos ponés el sillón. Es la ayuda que más escasea — y la que más vidas destraba.